El camino hacia el empleo calificado y la autonomía profesional se construye sobre una alfabetización sólida. El sistema Braille no es una opción, es la herramienta estructural que garantiza esa alfabetización. Al proveerla, el Estado peruano posibilitaría que una población talentosa y resiliente contribuya plenamente a la economía del conocimiento.
Este potencial solo se puede activar con medidas concretas y tangibles, superando el modelo de normas declarativas o soluciones paliativas. Es indispensable iniciar la transición de los esfuerzos aislados a una provisión centralizada, continua y estandarizada de material de lectura y escritura.
La inversión en esta infraestructura es la condición fundamental para el acceso al empleo y la productividad. Es la decisión más asertiva para construir un país realmente inclusivo. Es hora de dejar de administrar el potencial perdido para comenzar a invertir coherentemente en el mayor activo nacional, su gente.

